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El equilibrio entre la razón y la trascendencia

Me resulta curioso observar cómo algunas personas y ciertos periodistas asumen que soy budista simplemente porque llevo años estudiando con los lamas. Es comprensible. Sin embargo, siempre que puedo aclaro que no soy ni budista ni religiosa, aunque a algunas personas les pese escucharlo.
Pienso que la razón es más profunda que la mitología y el dogma, y nos ha ayudado a liberarnos de las cadenas terrestres más que esperar a un cielo prometido y futuro.
No obstante, los humanos ―extremistas como somos― en la modernidad nos hemos anclado en el mundo de la forma y la manifestación física, en la cual no existen verdades más altas, no existe ninguna corriente ascendente, nada trascendental. Es más, cualquier atisbo de trascendentalidad es tachado de peligroso y nocivo.
Ahora es tiempo de buscar el equilibrio. No creo que los ascetas tengan razón al considerar que todo lo de esta tierra ha de ser traspasado porque distrae de la meta del nirvana (o cielo), ni tampoco comparto los postulados del materialismo científico al reducirnos a pura materia y reacciones químicas.
El énfasis ha de estar en buscar el equilibrio e integrar la corriente ascendente hacia la sabiduría y la descendente hacia la compasión.

Sobre Mónica Esgueva

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4 comentarios

  1. Avatar

    Estimada Mónica:

    He apreciado en un elevado grado la puntualización y matización que nos brindas aquí.

    Personalmente, me resulta altamente interesante e ilusionante por lo identificado que me siento con esta cosmovisión: para mí, la ciencia y la religión son como las dos alas gracias a las cuales el alma humana puede lanzarse a volar y de este modo, aspirar con templanza y convicción a las más bellas y elevadas metas.

    A mi parecer, si la humanidad trata de volar únicamente con el ala de la religión, cae irremediablemente en el lodazal de la superstición, los dogmas y el fanatismo.

    Asimismo, si pretende mantenerse en vuelo sólo gracias a la ciencia, se ve abocada a la decrepitud ética y a la esclavitud y el vacío inherentes al materialismo.

    Ambos modos de conocer la realidad son complementarios y dignos de ser investigados, la verdadera religión trascendente está en total armonía con la esencia de la ciencia. A mi entender, son las dos caras de una misma moneda.

    En definitiva, la moderación en todos los ámbitos de la existencia humana es, a mis ojos, una de las claves para alcanzar la plenitud vital y las mayores cotas de hermandad universal.

    Muchas gracias por tu enriquecedora sabiduría Mónica.

    Carlos.

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